Las Sagradas Escrituras son la revelación divina, inspiradas por Dios y autoridad suprema de fe y conducta.
Declaración de Fe
Nuestra base doctrinal
La Biblia es nuestra toda suficiente regla de fe y conducta. Esta declaración de verdades fundamentales tiene el propósito de formar una base para la confraternidad entre nosotros, procurando que todos hablemos una misma cosa.
La fraseología humana usada en estas declaraciones no es inspirada; sin embargo, las verdades aquí establecidas se consideran esenciales para un ministerio evangélico completo.
Creemos en la autoridad absoluta de las Escrituras
Las Sagradas Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son inspiradas por Dios y constituyen la regla infalible y autoritaria de fe y conducta.
Existe un único Dios verdadero, eterno, Creador y Redentor, revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La Deidad se manifiesta como Trinidad: un solo Dios en tres personas.
Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, no derivado únicamente de la encarnación.
Creemos en la Deidad de Cristo, su nacimiento virginal, vida sin pecado, milagros, muerte expiatoria, resurrección y exaltación.
La salvación del hombre es únicamente por medio de Jesucristo y su sacrificio.
El Espíritu Santo da testimonio interno de la salvación en el creyente.
El bautismo en el Espíritu Santo es una promesa para todos los creyentes.
Creemos en el diseño del hombre y la mujer conforme a la voluntad de Dios.
El matrimonio es la unidad básica de la sociedad según la Biblia.
La santificación es obra del Espíritu Santo en el creyente.
Todo estudiante debe mantener una conducta conforme a estas creencias.
La aceptación de estas creencias es requisito para admisión en la institución.